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domingo, 15 de mayo de 2011

jueves, 12 de mayo de 2011

¿Ascenso y Caida?: Que paso con la Plata

Cuando los precios de la plata rompieron un récord de tres décadas la última semana de abril, David Zornetsky decidió invertir en ella. Desempleado, Zornetsky esperaba generar cierta ganancia que le permitiera mudarse desde las afueras del estado de Nueva York a Manhattan y pagar préstamos estudiantiles. "Había oído que la plata podía llegar hasta US$150 por onza este año", dice.



En cambio, el metal inició el mes de mayo con su peor retroceso desde la década de 1980, luego que se truncara un presunto intento infame de los hermanos Hunt, de Texas, por acorralar el mercado. El brutal bajón hizo caer los precios de los futuros de la plata a US$35,28 por onza de casi US$50 en apenas cinco días de negociación, y tanto los profesionales de Wall Street como los inversionistas particulares quedaron atónitos.

"No entiendo", dice Zornetsky, de 31 años, cuya inversión cayó alrededor de 25%. "Se supone que le irá muy bien a la plata este año". Esta semana los precios de la plata están recuperándose, pero, a alrededor de US$38 la onza, sigue lejos del récord de abril.

Detrás del histórico colapso de la plata hay un mercado que se desancló, atizado por apuestas especulativas, muchas de ellas provenientes de pequeños inversionistas que pueden haber entrado en el momento incorrecto. "Si el oro es un casino de Monte Carlo, la plata es una máquina tragamonedas en Las Vegas", dice Andy Smith, un estratega senior de metales de Bache Commodities.

Incluso los inversionistas más sofisticados están divididos sobre los metales preciosos. Para muchos de los nombres más respetados de Wall Street, como el gerente de fondos de cobertura John Paulson, la plata y el oro representan una protección contra los bancos centrales, que siguen regando dinero en el sistema financiero mundial, amenazando con disparar la inflación. Pero otros, como George Soros, consideran exagerados estos temores, arguyendo que es improbable que la Reserva Federal de Estados Unidos, por ejemplo, permita que la inflación se salga de control. Los fondos de Soros se han deshecho de posiciones en plata y oro en semanas recientes.


Toda clase de materias primas han trepado este año, pero pocas tanto como la plata. Eso es porque la plata es diferente a la mayoría de las demás, lo que la hace más susceptible a picos rápidos, como también a desplomes.


Por lo pronto, el mercado de la plata es menor que el de otros commodities, lo cual significa que espanta a inversionistas grandes que de otro modo intervendrían para atemperar amplios movimientos. La cantidad de contratos de futuros negociables del oro es casi cuatro veces el tamaño de la de la plata. El valor de la nueva oferta de oro el año pasado fue de US$217.000 millones, con 17% del suministro total en manos de bancos centrales e instituciones financieras multinacionales. En comparación, la nueva oferta de plata sumó US$49.000 millones en 2010, según GFMS Ltd., una firma de consultoría de metales con sede en Londres. Y menos de 5% de la plata está en manos de bancos centrales e instituciones, estiman los analistas.

Una gran cantidad de la plata del mundo está en manos de particulares en forma de monedas, medallas y lingotes, aunque es difícil obtener cálculos precisos de este número. Tales inversionistas se sienten atraídos por el precio relativamente bajo de la plata, pero también pueden tener propensión al pánico. Los fans de larga data de los metales preciosos con frecuencia son personas impredecibles, suspicaces de las grandes firmas corredoras, cautelosas de catástrofes financieras y renuentes a guardar su dinero en el banco. Con frecuencia dependen del consejo de boletines, sitios de Internet vagos, propietarios de tiendas de monedas o su propia investigación.

La plata es más atractiva que el oro, dicen algunos de los inversionistas que confían en su buena racha, en parte porque su máximo histórico ajustado a la inflación es de alrededor de US$140 por onza, cerca de cuatro veces el nivel en que cotiza hoy.

La plata sigue con un alza de 14% en 2011, una de las mejores inversiones, a pesar del desplome reciente. De hecho, algunos fondos de cobertura, como Hayman Capital, de Kyle Bass, compró plata la primera semana de mayo, intuyendo que el metal blanco había llegado a niveles de ganga y que se encaminaba a un repunte, dice una persona cercana al operador.

Algunos inversionistas menores están manteniéndose firmes también. Donna Badach, una jubilada de 55 años, comenzó a comprar plata en 2003 a un costo promedio de US$25 por onza. Ahora tiene un alijo de monedas y lingotes, que dice mantiene guardado en un "depósito privado" y representa 60% de su fortuna. Compra plata "a manera de seguro", porque "es muy inquietante ver lo que está ocurriendo en todo el mundo".

"No creo que la corrección (del precio) durará mucho. La plata llegará a US$100 antes de fin de año", dice Badach, quien había trabajado en el sector de banca hipotecaria en el estado de Florida. "Nunca me he sentido tan segura en mi vida acerca de algo".




Gregory Zuckerman


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lunes, 2 de mayo de 2011

El Euro en 1,48 dólares y el Yuan en máximos de 17 años


El euro sigue fortaleciéndose frente al dólar y los analistas ven ya cerca el cambio de 1,50 unidades con la Fed manteniendo su política de dinero fácil, mientras el Banco Central Europeo sube los tipos de interés.

El billete verde también se deprecia a mínimos de tres años frente a una cesta compuesta por las principales monedas. Los analistas no ven ninguna razón fundamental para comprar dólares salvo que ahora está infravalorado.

Para los analistas de Citigroup, la tendencia bajista de la divisa estadounidense debería persistir y no ven razones para el optimismo sobre la moneda a largo plazo ante la capacidad de sorprender negativamente de la Reserva Federal y las preocupaciones surgidas sobre las perspectivas fiscales a largo plazo de Estados Unidos.

El euro, que ya sube el 11% en lo que va de año, se apunta hoy otro 0,2% y cotiza a 1,485 dólares, justo por debajo de los 1,4878 dólares alcanzados ayer intradía y que supuso el máximo de 17 meses. Los analistas creen que la moneda única encontrara una seria resistencia en 1,4906 dólares, máximo del 7 de diciembre de 2009. Si se supera el nivel de 1,50 unidades, la cotización se irá a 1,5145 dólares, máximo de 2009.
























El yuan, por su parte, es noticia al fortalecerse. Su cotización se sitúa por debajo de 6,5 unidades por dólar por primera vez desde 1993 como consecuencia de las especulaciones de que el banco central permitirá la apreciación de la moneda para luchar contra la inflación.

Los precios han subido en China el 5,4% en el último año, frente al 4% de objetivo del gobierno para este ejercicio.

La divisa enlaza su séptima semana consecutiva de ganancias, su racha más larga desde julio de 2008, y se revalorizado el 1,5% contra el billete verde en lo que va de año. El consenso de los analistas consultados por Bloomberg es que la moneda suba otro 3% hasta niveles de 6,3 yuanes por dólar a finales de año.



Fuente: Expansion Divisas


domingo, 1 de mayo de 2011

EE.UU. se limita a observar la caída del dólar

El dólar alcanzó el jueves su nivel más bajo desde agosto de 2008, pero las autoridades de Estados Unidos aún no intervienen para detener la caída.

En los últimos días, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, han expresado públicamente su deseo de contar con un dólar fuerte. Sin embargo, casi no hay indicios de un cambio en la política de la Fed o del Tesoro, o en las condiciones económicas subyacentes, que pudieran alterar la trayectoria descendente del dólar.

La moneda ha retrocedido casi 9% en lo que va del año ante una canasta de las monedas de los principales socios comerciales de EE.UU. Si bien Bernanke reiteró en su primera conferencia de prensa el miércoles que quería un dólar fuerte, la Fed ha dejado en claro que mantendrá las tasas de interés en un nivel muy bajo por ahora. La decisión del banco central de no alterar las tasas, anunciada en los precisos momentos en que otros bancos centrales comienzan un ciclo de ajuste, llevó a muchos inversionistas a vender activos denominados en dólares.

Las autoridades estadounidenses podrían estar más preocupadas si el declive del dólar mostrara señales de perturbar a otros mercados financieros, como una caída de las bolsas, o un alza en los precios de los bonos del Tesoro que haría subir las tasas. Aunque hay un riesgo de que esto ocurra, hasta ahora no se ha materializado.

"No veo una gran razón para estar preocupado en este momento desde el punto de vista de Estados Unidos", dijo Edwin Truman, investigador del Instituto Peterson de Economía Internacional. Refiriéndose a los temores de algunos operadores que temen un desplome del dólar manifestó que "el mercado puede haber comenzado a creer en algo que no tiene mucho sentido".

De todos modos, algunos analistas se están preparando para una caída más precipitada. "La política monetaria laxa en Estados Unidos ha sido positiva para la recuperación post crisis y nos ha comprado mucho tiempo", opinó Kit Juckes, estratega principal para el mercado de divisas de Société Générale en Londres. "Pero si esto se sale de control, entonces es muy peligroso, y estamos muy cerca de ese punto", señaló.


























El dólar prolongó su descenso el jueves luego de que el Departamento de Comercio informara que el crecimiento económico alcanzó apenas 1,8% en el primer trimestre y que las nuevas solicitudes de beneficios de desempleo se incrementaran la semana pasada. El euro se mantuvo en US$1,48, una leve alza respecto a la jornada anterior, en tanto que el dólar cayó a 81,57 yenes. La demanda por la deuda del gobierno estadounidense aumentó, lo que hizo caer el rendimiento del bono a diez años a 3,316%. Las bolsas pasaron por alto los débiles datos económicos y el Promedio Industrial Dow Jones subió 72 puntos, o 0,6%, para llegar a los 12.763,31 puntos.

Varios factores conspiran contra un buen desempeño de la moneda estadounidense. Uno es que EE.UU. está creciendo mucho más lentamente que otras economías y el capital tiende a ir a donde los retornos son más altos. Desde que comenzó la recuperación, a mediados de 2009, EE.UU. ha crecido a una tasa anual promedio de 2,8%, muy por debajo de las economías en desarrollo y un ritmo cansino incluso con respecto a anteriores recuperaciones estadounidenses.

La política de crédito fácil de la Fed, mediante la cual el banco central ha estado inyectando dólares al sistema financiero para mantener las tasas de interés bajas, ha causado que muchos inversionistas trasladen su dinero a economías que ofrecen mayores retornos.

Los inversionistas, asimismo, están preocupados por el alto déficit fiscal estadounidense. Aunque los demócratas y republicanos concuerdan en la necesidad de abordar el problema, las soluciones que proponen son muy distintas.

Incluso si las autoridades estadounidenses quisieran apuntalar al dólar, disponen de herramientas limitadas y sus posibilidades de éxito en estos momentos son escasas. Una forma de hacer subir la moneda es elevar las tasas de interés para captar mayores flujos de inversión. Sin embargo, un alza de tasas podría desacelerar la economía y Bernanke dejó en claro que no quiere seguir ese camino.

Una intervención directa en los mercados cambiarios complacería a muchos países, como los europeos y los latinoamericanos, preocupados por el alza de sus monedas. Sin embargo, las condiciones que ameritan una intervención, como una caída libre del dólar y oscilaciones drásticas en otros mercados, aún no se presentan, dijo Truman.



Fuente: Wall Street Journal